Friday, January 27, 2006

Brokeback mountain o una historia de amor. Por Talía

Contar la historia de amor de dos vaqueros homosexuales, en las montañas de Wyoming, en los años 60, mientras cuidan de un rebaño de ovejas, no es nada fácil. Sólo es fácil contarlo mal. Sin embargo, Ang Lee lo ha hecho y el resultado es una historia de amor creíble y conmovedora. Jake Gyllenhaal y Heath Ledger interpretan de manera magistral a dos personajes opuestos que viven su amor atrapados por los prejuicios de la rural y conservadora sociedad americana. La película tiene partes mejores que otras y, sin duda, las más intensas y esperadas son las que protagonizan los dos actores juntos en su "montaña vedada", un paraíso en el que sólo caben ellos y su historia, el único lugar en que no importa lo que piensen los demás. Ang Lee vuelve a demostrar su especial sensibilidad y su buen hacer que ya vimos en otras de sus películas como Comer, beber, amar y en La tormenta de hielo. A pesar de que la película en algún momento se hace larga (especialmente cuando ellos están separados y conocemos sus "otras vidas") es tan creíble la relación entre ellos dos, son tan buenas sus interpretaciones y tiene momento tan memorables que merece la pena ir a verla. Eso sí, bien libre de prejuicios, por favor.

Wednesday, January 18, 2006

¿Existes todavía? Por Erato

He rescatado, y recomiendo a todo el mundo que lo haga, el poemario Existir todavía de Mario Benedetti. A la altura o por encima de sus Inventarios y del resto de su poética, esta recopilación de poemas, donde canta a las pequeñas cosas de la vida con su melancólica pluma, recuerda y resiste el paso de los años.
Cada poema es un motivo de vida intenso, obviando la cumbre de su poesía amantísima (ese Corazón con canas inspirado en Miguel Hernández...) en esta ristra de versos podemos encontrar la VIDA. Quizá es el poemario de Mario con más vida y más muerte. «Nunca aprendí a existir / dijo en un rapto el gran revelador Pessoa / y yo tampoco / confesó mi voz de heterónimo apócrifo en la sombra». Un poeta que se declara a sí mismo heterónimo, no puede hacer un poema equivocado. Desde Hagamos un trato no me había sorprendido tanto Mario y no sólo como poeta: recomiendo a los lectores de este weblog que se asomen a su teatro, ¡puro benedetti!

Tuesday, January 17, 2006

Crash. Vidas cruzadas por un "choque". Por Talía

El título de la recién estrenada Crash hace referencia a la primera frase de la película; uno de los protagonistas, Don Cheadle, sostiene la teoría de que en Los Ángeles la gente choca sus vehículos para poder sentir el roce humano. Los protagonistas de esta película también "chocan", en todos los sentidos. Unos colisionan con sus coches, otros en un atraco, los hay que se encuentran de manera fortuita y los hay que se buscan para encontrarse. En estos primeros encuentros siempre relucen los prejuicios de unos hacia otros. Y es que los protagonistas son de lo más variado: negros pobres y ricos, hispanos, chinos, árabes (o en realidad persas, pero cuando hay un velo de por medio siempre les verán como árabes)... La película está bien, muy bien (hasta lo está, y de manera sorprendente, Sandra Bullock), aunque la estructura se vea a veces forzada por tener que hacer coincidir a los personajes en distintas situaciones. El director, ya conocido, sobre todo por firmar el guión de Million Dollar Baby, trabaja de lo más inspirado por las musas y nos transmite de manera magistral que los prejuicios a veces esconden realidad y, muchas otras veces son sólo eso: prejuicios.

Wednesday, January 04, 2006

Uvas en el Cabaret. Por Melpómene

Como no podía ser de otra forma, la musa del teatro ha celebrado el fin de año entre bambalinas. La obra elegida ha sido uno de los musicales que, pese a las críticas de todos los puristas, ha logrado dar de comer a un buen elenco de actores, actrices, cantantes, iluminadores, músicos, maquilladores... Cabaret. Ése ha sido el musical con el que muchos se tomaron las uvas del 31. Le queda poco en cartel por lo que los rezagados tendrán que rascar pronto el bolsillo y pasarse por el teatro Alcalá de Madrid. No se arrepentirán ya que, a pesar de que no hay grandes números corales ni una espectacularidad comparable a musicales ya clásicos, como Los Miserables o El Fantasma de la Ópera, o, incluso, a los más modernos como el de Mecano, la puesta en escena es intachable, la escenografía sobresaliente y los actores y músicos superan la media con creces. Hay que destacar al maestro de ceremonias, encarnado por Armando Pita, que está a la altura de su predecesor, y a la estupenda Natalia Millán. Aún así, el mejor logro de la obra es que consigue trasladarte a los años 30 y hacerte sentir como un espectador del verdadero Kit Kat Club de Sally Bowles.